domingo 17 de octubre de 2010

Mujer (ser)


“Y yo también, de un ser egoísta, calculador, quejumbroso, vanidoso, y muy ñoño. Por si no lo reconoces le dicen mujer… ¡pero la quiero!”



                                                                                                                                      Thomas Moore


“…me enfocó más en los aspectos positivo de un ser dócil, tierno, y si, no te niego que en ocasiones salen a relucir esas cualidades, pero también las hay con cualidades muy opuestas a esas que dices, y esas son las que prefiero.”


                                                                                                                                       Francis Santos

Mujer… esa palabra. Eso que nos ha tocado “ser”, eso que creen que nos ha tocado ser que, al decir verdad mucho no tiene que ver con lo que es Mujer, con su Ser…

Resulta interesante la percepción de las cualidades, que según los “machos alfa y beta” son propias de las mujeres, veamos dos ejemplos recientes: según Thomas Moore “un ser egoísta, calculador, quejumbroso, vanidoso, y muy ñoño. Por si no lo reconoces le dicen mujer…” y Francis Santos “me enfocó más en los aspectos positivo de un ser dócil, tierno…”. Francis interpreta que los aspectos que Moore señala no son positivos, al menos en relación con los que él presenta: dócil y tierna. Esto revela algo muy simple, Francis prefiere la mujer sumisa fácilmente dominable que todo lo acepta y soporta, que posee como única defensa su ternura, modalidad está de más decir, de siglos de antaño. Mientras que Moore haciendo gala de masoquismo afirma querer, a una mujer como todas, según él egoísta, calculadora, quejumbrosa, vanidosa y muy ñoña; en este caso no queda claro la valoración de Moore hacia estas cualidades, es decir, Francis valora como positivas la docilidad y ternura, y Moore ¿qué opinara de las suyas? Bueno, esto en fin no es lo trascendente del asunto. Lo elemental y de mayor importancia es la visión que ellos nos aportan de su idea de ser mujer.

Para uno la mujer (en su aspecto positivo) en un ser fácil de moldear, manipular, soslayar, dominar y que posee la dulzura necesaria para soportarlo sin luchar contra ello. Mientras que el otro visualiza y describe la mujer como un ser que solo piensa y se interesa de sí misma, que manipula a su antojo y hace solo lo que le conviene, que cansa con sus problemas, a quien solo le importa lo material, arrogante y banal, y sobre todo eso ñoño (nada que decir de este punto).

Entonces la pregunta es ¿hemos avanzado? ¿Cuánto, en cuales términos? Aun nos prefieren tiernas y dóciles y los más cercanos a la preclaridad admiten de la mujer caracteres de dudosa valoración…

Lo único que en este caso puedo afirmar es que mis experiencias teórico-prácticas sobre ser mujer revelan que no existen características generales que nos definen, somos humanas y la humanidad, ontológicamente es diversidad, tal que se hace imposible definirla por sí, porque cada grupo de características se mezclan y encuentran variable en cada una o uno; y no solo eso, la permanencia de las características en las y los humanos/as es variable y relativo al tiempo, espacio, circunstancia.


sábado 2 de octubre de 2010

¿Pensar?

El pensamiento es una vaina, y digo vaina porque ¿Quién sabe? Al menos yo no sé ¿Cómo pensamos? ¿Por qué pensamos? ¿Pienso luego existo?...




El pensamiento parece autónomo a mi voluntad, a lo mejor a ti no te pasa, pero yo no puedo controlar mi pensamiento, es decir, pienso que quiero pensar y pienso, pero pienso que no quiero pensar e igual continuo pensando, incluso cuando pienso en no pensar estoy pensando.



¿¡Entonces hombres y mujeres estamos condenados a pensar!?



No sé si a ti te pasa también, pero no puedo ordenar a mi pensamiento siquiera los tópicos en que pensar, puedes tratar, sí, pero pronto si el objeto que elijes no es del agrado o preferencia de tu pensamiento él por sí mismo anarquiza y elije otro tema.



Tamaño joder, porque esto ocurre en los momentos menos oportunos: mientras completas un examen, cuando habla tu profesor de matemática, dices una mentirilla, a tu profesor se le ocurre preguntarte algo, cuando tratas de hacer la tarea o escribir, cuando deseas con todo tu corazón olvidar a alguien o deseas ser detallista y fijarte en algo importante, de madrugada cuando intentas entregarte a Morfeo… no puedes dormir, no puedes pensar en lo que quieres, no puedes poner atención ¿Por qué? porque Don pensamiento se impuso.



Pareciera que pensamos con el alma, pero no, en todo caso el pensamiento sería como un alma del alma y eso ya sería otra compilación porque tendría que pensar en Platón…



Vale señalar que a Marx se le olvidó hablar de la lucha de poderes que se da en el pensamiento, al parecer los y las mejor informados y doctos de conceptos poseen menor dominio de su pensamiento (y nosotros de pendejos creemos que es labor intelectual, no. la intelectualidad es una condena), es algo así: si solo conocemos el rojo y el verde, o piensas en rojo o piensas en verde, es la ley de la probabilidad, pero si conoces blanco, negro, amarillo, rosa, naranja, azul, morado… no puedes tener dominio alguno, cuando intentes pensar en rojo el amarillo y el verde se unirán para que pienses en naranja y si decides pensar en naranja pues tu pensamiento preferirá el rosa.



¿Ves lo que digo? Piénsalo, si es que puedes.

Yo debo dejar de escribir porque al tirano gruñón de mi pensamiento le dio por pensar en…

domingo 22 de agosto de 2010

Ser una Dama

La utilización del calificativo “Dama” encuentra su mayor afluencia en la edad media, se usaba para designar a la mujer noble y distinguida. En el siglo XIV se usó para designar a las mujeres casadas de alta clase social, para el siglo XVII designa a la mujer de elevadas condiciones sociales y refinamiento, aunque no se encuentre esta casada y para los siglos XX Y XXI la idea no ha cambiado mucho, pues una dama es toda mujer de repercusión social, de gran refinamiento, cuya vida pública es sutil y bien matizada.
Desde la edad media, se conoce “la educación de una dama” consistente en formar en la mujer los hábitos y actitudes necesarios para ser una buena esposa y madre. Acabado el oscurantismo de la edad media; la ilustración permitió en la mujer cierta ampliación de los “conocimientos” como leer por ejemplo, pero claro que con el mismo fin, prepararse para la vida conyugal, para poder tener una familia, ser responsable de un hogar, alagar al hombre, decorarlo en las reuniones sociales y por supuesto mantenerlo entretenido y feliz.


Existían para aquellas épocas los colegios o institutos de señoritas, donde se les enseñaba a cocinar, planchar, bordar, decorar, leer y las reglas básicas para mantener a un hombre satisfecho. En otros niveles la mujer se convertía en dama, estudiando historia, artes y principalmente música y literatura (para deleite de los hombres en las fiestas de salón), al finalizar los estudios la mujer pasaba a ser toda una Dama de la sociedad, título que se consolidaba y ostentaba mayor éxito si la misma lograba casarse con un buen partido (entiéndase un Caballero, un hombre de títulos, influencias y poder).


Algunos de los postulados básicos de una dama de la época:
• Una dama es siempre sutil y delicada.
• Una dama posee un tono de voz tranquilo y arrullador, jamás es bulliciosa o levanta la voz.
• Nunca expresa sus emociones a viva voz, solo se limita a sonreír ligeramente, bajo ninguna circunstancia ríe a carcajadas.
• Jamás expone sus ideas políticas en público, y mucho menos ante los hombres.
• Sabe hacer de todo, pero no hace nada pues tiene quien lo haga por ella.
• No habla ante los hombres a menos que este se lo pida o le pregunte algo.
• Si tiene ideas o soluciones a problemas que un hombre no, ella no debe ostentar de tenerlos, sino que debe hacérselo saber de modo que este piense que la idea es suya.
• Siempre luce impecable, tanto en el vestir como en el peinado.

Entonces ¿soy una dama?


No me considero en ningún sentido dama, hasta me atrevo a considerar espantosa la idea, es el colmo del machismo…

Además una dama, es una mujer noble, lo que implica que no se mezcla, una mujer distinguida, es decir, con claras diferencias con el resto de los plebeyos… y las condiciones que debe cumplir una dama para ser tal: que si sutil, delicada, callada… reprimida en una palabra, por ello estoy más que feliz de no ser y no pretender ser nunca jamás una dama.

Ya que a diferencias de”las damas” yo disfruto la vida, hablo en el tono que deseo, defiendo y propugno mis ideas, frente a cualquier persona, hablo con quienes me da la gana sin atender a su clase social, no me importa si voy peinada, visto desenfadada, soy dueña de mis ideas y opiniones y hago lo que quiera con mi vida, solo por placer de ser y vivir…

Entonces a mucha honra ¡No soy una dama!

sábado 9 de enero de 2010

Testarudez

Ese testarudo antónimo hormiguero


¿Quién se cree?

¿Qué se cree?

Un gigante quizás, no que va

Un mamut violeta que exótico pasea

O un mínimo pedazo de pan sostenido como el universo,

Qué le hace creer que puede cargar con el universo.



Pobre. No se da cuenta que por su condición de hormiga,

Peso testarudo y ser antónimo, solo es un hombre.